Seguramente escuchaste hablar de esta ley mucho últimamente. Muchas críticas, opiniones y controversias. Pensaste si estabas de acuerdo o no. Pensaste en las consecuencias y todo, pero ¿realmente sabés de que se trata en concreto la ley de despenalización del consumo privado de drogas en la Argentina? Acá te explicamos un poco, para aclarar tus ideas y sacar conclusiones justificadas.
Es importante primero saber la situación de nuestro país, es decir la zona a la que esta ley va a afectar. Aún no desarrollado del todo, Argentina no forma parte de los países del 3º mundo, se quiere decir, que no comprende de igual manera los temas más modernos y por lo tanto la afectan de otro modo.
Argentina tiene un grave problema de droga, pero no esta relacionado especialmente con el consumo de marihuana (que afecta al 6 ó 7% de la población mayor de 15 años, según datos oficiales), el hachís o de cocaína, sino del "paco", una sustancia altamente tóxica que se obtiene de los residuos desechables de la pasta de coca y que provoca un rápido deterioro físico y una muerte temprana. El "paco", llamada "la droga de los pobres" por su bajo precio y fácil fabricación, casi artesanal, arrasa entre la población juvenil de las "villas" que rodean Buenos Aires y otras ciudades argentinas.
Sabido esto, podemos dar lugar a explicarte la ley. Esta fue propuesa por el jefe del gabinete (coordinador de los distintos ministerios), Aníbal Fernández (aunque mucho tiempo antes se sancionaran y derrogaran muchas leyes sobre la pena- y despenalización del consumo privado de drogas). Todo se remonta al año 2006 y el llamado "Caso Arriola". Este mediático suceso en que cinco jóvenes rosarinos fueron condenados por encontrarse en sus bolsillos entre uno y tres cigarrillos de marihuana.
En agosto de 2009, la Suprema Corte de Justicia de la Nación (CSJN) decidió en un fallo unánime que no debe penalizarse al adulto que consuma marihuana siempre que lo haga en el ámbito privado, sin ostentación y sin peligro para terceros. Así, declaró la inconstitucionalidad del segundo párrafo del artículo 14 de la ley 23737.
La ley quedaba al descubierto hasta una nueva propuesta, la del ya mencionado Aníbal Fernandez.
En el artículo 1° de la ley del senador, se fija quién son
posibles de pena por narcotráfico. Dice textual: "El que siembre o cultive
plantas destinadas a producir o fabricar estupefacientes o guarde semillas de
las mismas aptas para tal finalidad; b) Adquiera la tenencia o guarde
precursores químicos, materias primas o elementos destinados a la producción o
fabricación de estupefacientes; c) Produzca, fabrique o extraiga
estupefacientes; d) Comercie con estupefacientes, los tenga con fines de
comercialización, los almacene, transporte, o distribuya, será penado".

La pena es de ocho a 20 años de prisión para los que infrinjan la ley en grupo
o bajo una organización delictiva transnacional, mientras que el resto serían
de tres a diez años.
En el artículo 2° se materializa la despenalización del para aquellos que
siembren y cosechen marihuana en pequeñas cantidades. "En cualquiera de
los casos del artículo 1º la escala penal podrá reducirse a la mitad del mínimo
y del máximo cuando el autor cometa el hecho como subordinado. No son punibles
las acciones prescriptas en el inciso a) del artículo anterior cuando por su
escasa cantidad y demás circunstancias surgiera que están destinadas al consumo
personal y no se ponga en peligro la salud de terceros".
En el artículo 5º la despenalización alcanza a los pequeños consumidores.
"El que tuviere en su poder estupefacientes que excedan un consumo
personal será penado con uno a tres años de prisión. No es punible la
adquisición y tenencia de estupefacientes cuando, por su escasa cantidad y
demás circunstancias, surgiera que está destinada al consumo personal y no se
ponga en peligro la salud de terceros".
Al momento de justificar
la presentación, dijo que el origen del proyecto se basa en el
"fracaso" de las leyes vigentes para combatir el narcotráfico que
provocaron un "colapso" del sistema judicial y una
"hacinamiento" de las cárceles con "consumidores o pequeños
vendedores de droga", llamados "perejiles".
PROS- y CONTRAS de la ley:
Pros
Reducir las fuentes de financiación de las mafias: la mayoría de las organizaciones criminales
internacionales se financian, de una y otra forma, con la producción, tráfico y
venta de las drogas ilícitas; desde las mafias colombianas y mexicanas, hasta
los talibanes afganos. Si el negocio pierde su estatus de ilegalidad, las
ingentes ganancias se reducirían muchísimo y el comercio de drogas perdería su
lucrativa clandestinidad.
Mejorar las posibilidades de controlar y atender a los adictos: así como se hace con el tabaco o el alcohol, si la
producción y comercialización de drogas fuera legal, los gobiernos podrían
controlar no solo la calidad del producto, sino monitorear y atender con mayor
facilidad a adictos y consumidores.
Posibilitar
la tributación del negocio: por
supuesto, como con todo negocio legal, el Estado podría recolectar impuestos
sobre la producción y venta de la droga. En efecto, se conseguirían con toda
seguridad muy buenos ingresos sobre este comercio multimillonario.
Enfoque
preventivo sobre coactivo: finalmente,
está el asunto de la posibilidad de consumir como parte de las decisiones
individuales tomadas en el marco de la libertad de las personas. Esto es más
complejo de lo que parece, sin embargo, es claro que un enfoque sobre el
consumo más preventivo (que facilitaría la legalización) que coactivo, sería
menos invasivo y restrictivo de las libertades individuales de los ciudadanos.
Contras
Las
mafias se debilitan, pero no desaparecen: la legalización del negocio podría acabar con los
inmensos ingresos que de este negocio llega a las organizaciones criminales,
pero no acabaría con ellas, es más, cabe la posibilidad que como buenos hombres
de negocios, las mafias simplemente decidan diversificar a otros sectores de la
economía ilegal. Las mafias son un problema de aplicación de la ley y debilidad
estatal, no de que existan actividades prohibidas, por eso, la legalización no
puede verse como la panacea al atender la cuestión global del crimen organizado.
Nuevos,
y no menos complejos, desafíos: la
legalización cambiaría del enfoque coercitivo al preventivo, pero esto no
supone una simplificación del problema; atender adictos es tan complejo como
luchar porque no tengan acceso a las drogas. De igual manera, el mayor y más
fácil acceso a las sustancias, aunque con seguridad no lleve a un aumento
apocalíptico del consumo como algunos creen, si mejorará las posibilidades de
muchas personas de acceder y eventualmente convertirse en adictos. El Estado y
la sociedad, sea cual sea el enfoque que siga, no podrá lavarse las manos del
problema tan fácilmente.
Sobre
lo que se va a legalizar: ¿vamos
a legalizar la marihuana, la cocaína, la heroína y las drogas sintéticas? ¿o
solo la marihuana? Porque según lo que se escoja las consecuencias de la
legalización podrían traer consigo algunas combinaciones de los pros y los
contras de los que hemos hablado. Mejor dicho, legalizar la marihuana parece el
más sencillo de los acuerdos, pero también resultaría ser el más irrelevante en
términos de la lucha contra las drogas y la atención de adictos. De igual manera,
podríamos legalizar la heroína, una de las sustancias más dañinas y adictivas,
pero con seguridad esto supondría un reto social y político enorme.
AHORA QUE YA SABÉS EN QUÉ SE BASAN LOS ALTOS TRIBUNALES DE JUSTICIA CUANDO DISCUTEN SOBRE LA PUESTA EN MARCHA DE ESTA LEY, PODES DEJARNOS TU OPINIÓN EN CONCRETO. NO OLVIDES HACERLO A TRAVÉS DE LOS COMENTARIOS A CONTINUACIÓN. TU OPINIÓN EN IMPORTANTE!!!!